Del canal local a internet: el camino del tarot televisado

El tarot en televisión ha seguido el mismo camino que buena parte del público: de la antena del tejado a la pantalla del móvil.
Las televisiones locales
Durante mucho tiempo, en muchas ciudades españolas había una o varias televisiones locales que emitían con pocos medios. De día, noticias de la zona, algún programa de entrevistas y la retransmisión del pleno o de las fiestas. De noche, lo que se pudiera.
El tarot encajó ahí. A un canal pequeño le salía a cuenta ceder sus horas de madrugada a una productora que llegaba con su plató, su tarotista y su número de teléfono. La cadena cubría la noche y cobraba algo; la productora ganaba con las llamadas. Ninguno de los dos necesitaba una gran audiencia, solo la suficiente.
Más canales, más horas que llenar
La llegada de la televisión digital terrestre multiplicó el número de canales que se podían ver en casa con la antena de siempre. Aparecieron canales privados de ámbito autonómico y nacional con presupuestos ajustados y veinticuatro horas diarias que llenar.
Para muchos de esos canales, la madrugada se convirtió en un mosaico de teletienda, concursos de llamadas y tarot. Era fácil saltar de una cadena a otra y encontrar el mismo tapete con otra persona detrás. A veces era la misma productora.
La regla de la una a las cinco
La Ley 13/2022, General de Comunicación Audiovisual, fijó que los programas y la publicidad de esoterismo y paraciencias en televisión y radio solo pueden emitirse entre la una y las cinco de la madrugada. En la práctica, la mayoría ya estaban en esas horas. Lo que cambió fue que quedó cerrado por ley.
El salto a internet
Mientras tanto, la gente que veía la tele de madrugada empezó a mirar el móvil en la cama. Y el tarot fue detrás.
Los directos de tarot en plataformas de vídeo y redes sociales han heredado mucho del formato de televisión. La mesa con tapete, las velas, las cartas que se levantan ante la cámara, las preguntas en directo. Han cambiado varias cosas a la vez:
- No hay horario. Hay directos a media tarde, a la hora de comer y a las tres de la mañana.
- Las preguntas llegan por el chat, por escrito, y se contestan en voz alta.
- Cualquiera con un móvil y una baraja puede emitir, sin productora ni cadena detrás.
- Los vídeos se quedan colgados y se pueden ver días después.
Lo que se mantiene
El modelo de fondo es parecido: el directo abierto sirve de escaparate y el negocio, si lo hay, está en la consulta privada que viene después. Cambia el canal de pago, que ya no es un número de teléfono especial sino un enlace o un mensaje directo.
Y se mantiene lo más importante para quien mira. Lo que dice una tarotista en directo, en la tele local de hace años o en un móvil de hoy, es entretenimiento. Nada de lo que salga de esas cartas sirve para decidir sobre salud, dinero o pareja, y conviene saber cuánto cuesta una consulta antes de empezarla, sea por teléfono o por un enlace.