Tarotvisión

Cómo es por dentro un programa de tarot de madrugada

Plató vacío con una mesa redonda cubierta de terciopelo morado, cartas boca abajo, dos sillas, focos y una cámara de televisión en primer plano

Hay muy poco en el plató, y eso es parte del formato. Lo que mantiene la emisión son las llamadas.

Un programa de tarot nocturno se monta con lo mínimo. Por eso es posible llenar con él tres o cuatro horas seguidas en una cadena pequeña sin arruinarse. Si lo has visto alguna vez a las dos de la mañana con el volumen bajo, reconocerás casi todo lo que sigue.

El plató

Una mesa. Un tapete de terciopelo, morado, granate o negro. Una baraja, a veces dos. Detrás, un fondo oscuro con algo de brillo, unas velas o una imagen de estrellas. Una o dos cámaras fijas: una para el plano de la persona que echa las cartas y otra cenital, desde arriba, para que se vean las cartas cuando se levantan.

No suele haber público, ni invitados, ni reportajes. Con eso el coste por hora es muy bajo, y una cadena puede tenerlo en antena muchas noches seguidas.

Quién está en pantalla

Lo más habitual es una tarotista sola o acompañada de alguien que presenta, que da paso a las llamadas y que mantiene el ritmo cuando no entra ninguna. En los programas con más horas hay relevos: cambia la persona de la mesa y el decorado sigue igual.

Las llamadas en antena

Es el centro del programa. Alguien llama desde casa, dice su nombre de pila y hace una pregunta. Casi siempre sobre amor, después sobre trabajo, a veces sobre un familiar. La tarotista baraja, corta, saca cartas y responde en uno o dos minutos. Luego otra llamada.

Hay que entender una cosa de este formato: la llamada que sale en antena es solo una parte de las que entran. Muchas personas esperan, y algunas acaban en una consulta privada, fuera de pantalla, que es donde está el negocio. El programa funciona como un escaparate de ese servicio.

El rótulo

En la parte de abajo de la pantalla, casi siempre fijo, está el número al que llamar. Ha sido durante años un número de tarificación especial. Junto a él debería aparecer el precio por minuto, y en la letra pequeña de esos rótulos está lo que más importa a quien llama desde casa.

El ritmo

Una madrugada de tarot tiene un ritmo muy suyo, lento y repetitivo, con frases que vuelven cada pocos minutos: «tengo la línea abierta», «llamadme y os lo explico», «hay una persona que piensa en ti». Para quien no puede dormir, ese murmullo tiene algo de compañía. Mucha gente lo ha visto sin llamar nunca, igual que se mira una pecera.

Por qué de madrugada

Por precio, por audiencia y, desde la Ley 13/2022, por obligación: los programas de esoterismo y paraciencias en televisión solo pueden ir de una a cinco de la mañana. Pero ya estaban ahí mucho antes. A esas horas el espacio es barato y quien está despierto es un público muy concreto, a veces solo y con ganas de hablar con alguien.

Es justo ese público el que conviene cuidar. Lo que se dice en antena es entretenimiento y nada más. El formato pasó después a internet, como se cuenta en del canal local a internet.

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